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martes, 7 de mayo de 2019

Mi madre.


Día de la Madre.

Y va y se cae en su casa.
Le compramos un andador pero ella, con 88 años, “no le hace falta”.

Va arrastrándose a la habitación, no puede ponerse sola de pie y me llama.
Tiene el botón de la Teleasistencia pero ella, con 88 años, no lo lleva encima, “no le hace falta”.

Me llama desde la habitación, voy conduciendo, tardo 30 minutos en llegar.

Al llegar ya la ha levantado mi hermano, mi sobrino, y ella está en el asiento, asustada, nerviosa, temblorosa.
Le duele la cabeza y el lado izquierdo de su cuerpo. Le han dado un paracetamol.

Llega la hora de comer y todos tienen compromisos, menos yo.
Como con ella.

Le preparo y sirvo la comida, le compro helado de turrón sin azúcar, la charla, mi reprimenda por ser tan tozuda y siento miedo, mucho miedo, miedo a perderla.

Son muchos años ya. Es mi mejor amiga. Mi confidente. Mi consejera… y tengo miedo a perderla.

Por eso le riño cuando no usa el andador, cuando no leva el botón de la Teleasistencia, por mi miedo, por mi angustia.

Se levanta de su siesta más animada. Charlamos, nos hacemos una foto riéndonos, la beso, la abrazo, pongo mi mejilla junto a la suya y noto una piel muy fina, muy suave, muy calentita, la cara de mi madre.

Y le digo lo que hacía mucho que no le decía. “Es que yo te quiero mucho, es que no quiero que te pase nada…”, y la beso mil veces.

Siempre le digo que es “mi trastico”. “Que no sale de una para meterse en otra”, que cuente conmigo, que yo siempre voy a estar ahí, que mientras yo viva a ella, no le va a faltar de nada y que la quiero.

Probablemente ha sido el mejor Día de la Madre de mi vida, con mi madre, vulnerable, dependiente, con sus miedos, con mi miedo a perderla y la dejo a las siete de la tarde, haciendo sopas de letras y mirando por el mirador, sentada, con el botón de la Teleasistencia, con el andador a mano, feliz.

Así que este post va para mi madre, para su Día, que no fue el 05 de mayo, que va a ser todos los días de su vida mientras yo viva, porque la quiero.




2 comentarios:

  1. Disfruta de tu madre, esté como esté, yo ya no la tengo y la echo muchísimo de menos, cada día más.

    Muchos besos para ambos.

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    1. Hola Maria. Sera un placer cuidar de mi madre en su 4a. Edad. Me esperan momentos fantasticos junto a ella. Mis te quiero, sus besos y nuestro helado de turron sin azucar.
      Un beso y siento tu perdida.

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