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viernes, 14 de julio de 2017

Despedidas.-

Despedidas.-

todas las despedidas son amargas y creo que me he hecho un profesional en despedirme.
siempre el mismo patrón. ante un enfado, la distancia y la frialdad.
hay que se muy valiente, en mi opinión para llamar, quedar y aclarar los malos entendidos, que lo fácil siempre es distanciarse y guardar silencio.
quizás, si hubiera tenido la capacidad de hablar , podría haber resuelto muchos de mis conflictos en lugar de dar la callada por respuesta.
uno siempre aprende. uno siempre va creciendo y a mis 47 años me he dado cuenta de algo tan vital, como es hablar. hablar para despedirte o hablar para reconciliarte, pero simplemente hablar.
esta primavera me esforcé en hablar con un familiar, aunque he descubierto que el es aún más distante y silencioso que yo.
tb me esforcé, siguiendo los consejos de mi madre, en llamar a otro familiar y, aunque el cambio no ha sido grande, si ha habido un cambio a mejor, pequeñito pero ha sido un avance y estoy contento por ello.
tb me esforcé en contestar algún que otro correo, de tragarme mi orgullo, mi falsa distancia, mi falsa frialdad, mi cobardía y de alguna manera, a mi manera, decir, estoy aquí, no estoy enfadado, casi todos los días me acuerdo de ti y te echo de menos.
y ahora me falta hacer una llamada, que no hago por cariño, por no hacer sufrir, por respeto, y mostrar agradecimiento hacia esa casa, esa familia, esos planes, esas palabras amables, esa persona y no encuentro el momento.
y la vida pasa. y 47 años son ya muchos años. y todo esto lo debí haber aprendido hace décadas y no ahora, pero una vez mas, el mundo femenino debe dar ejemplo al masculino y es que entre ellas, es importante hablar y aclarar.
a veces cuando veo mi situación, que no es mala pero podría ser mejor, siempre pienso lo mismo, si hubiera hablado, si hubiera clarificado.
Debo estar agradecido a las personas de buen corazón, que han creído en mi, que me han acompañado una parte de mi vida, que han sido amables y generosas conmigo y que antes o después, dejé en mi falso silencio y en mi falsa frialdad.


lunes, 10 de julio de 2017

Visita diaria.-


Visita diaria.-

Lunes, 7.45h.
Nuestro perro guía Sparkel es incapaz de pasar a mi lado sin saludarme.
Somos varios pero soy su preferido. Yo lo sé y todos lo saben.

Martes, 10.30h.
Nuestra perrita Sparkel aprovecha la reunión que tiene su dueño para salirse de su despacho y acudir al mío a saludarme.
Esta vez me trae un hueso.

Miércoles, 13h.
Nuestra perrita Sparkel aprovecha un descuido de su dueño para venir a visitarme en busca de rascarle entre las orejas, en el cuello, darle unos azotes en el lomo y hablarle cariñosamente

Jueves, 14.45
...

Y es que sin Sparkel nuestras mañanas serían muy distintas.

De alguna manera, ella cuida de todos y nos da afecto y cariño como ella sabe, “a lo perro”.

Sparkel tb tiene su historia. Fue criada por un grupo de presos en Rochester y a los 10 meses fue entrenada por la escuela de perro guía de esta localidad.

Algo divertido de Sparkel??? Cuando los técnicos de Fremad realizaron un simulacro de incendio.
Un edificio de 5 plantas, 1000m2 en total y se produjo el inicio de fuego en mi despacho. 

Ese día Sparkel se lo paso en grande y termino a mi lado, junto a todos los administrativos y gestores de la Institución y salió del edificio "como las grandes divas "... moviendo el rabo y con ganas de jugar... ajena de sirenas y llamadas a emergencias...:)

Así que esta entrada va por Sparkel.





miércoles, 5 de julio de 2017

Inmigrantes.-

Inmigrantes.-

Este artículo lo escribí allá por el 2004 y me lo publicaron en la prensa, lejos de esta crisis tan brutal de la que parece que estamos saliendo, lejos de esos atentados tan atroces que estamos sufriendo en Europa, lejos de esos inmigrantes que huyen de la guerra y el horror a una zona más segura que les cierra sus fronteras, y me asombra ver cómo, este artículo, en 13 años, se ha vuelto tan cuestionable.

El inmigrante ya no viene a hacer el trabajo que nosotros no queremos hacer, simplemente, no hay trabajo, ni en la agricultura (de 20 a 30€ por jornada en el mejor de los casos) ni en la construcción.

Al inmigrante se le identifica con mafias, si son del este, con terroristas, si son musulmanes, y a todos nos pone nervioso tener una Mezquita cerca de casa o tener un Minarete en el barrio.

Una crisis de casi 10 años, con personas que lo han perdido todo, que por perder, han perdido hasta la dignidad.

Unos musulmanes con una Fe tan respetable como la nuestra, que no beben, que solo vienen aquí a ahorrar y a mandar dinero a su tierra, pero que no nos gusta tenerlos en el mismo avión por el horror y la muerte esparcida “por unos pocos” en Europa que no representan al pueblo musulman, bueno y pacífico.

Y por último, los amantes de la Madre Patria, a los que espoliamos en el siglo XV en nombre de la Fe y de la Corona, que sometimos, les llevamos nuestras enfermedades y que ahora los identificamos con perceptores “sin fondo” de ayudas sociales y asistenciales, olvidándonos que muchas de ellas cuidan a nuestros padres e hijos.

Y bueno, me ha llamado la atención lo cuestionable de este artículo en tan solo 13 años y ojalá, dentro de otros 13 años, me resulte del todo cuestionable estas palabras que estoy escribiendo.
Inmigrantes… aprende a vivir con ellos.-

“Como todos sabemos, nuestro país, nuestra ciudad, nuestro pueblo,…, cada vez  se está llenando de más inmigrantes que provienen de Sudamérica, África, Países del Norte de Europa,…, en definitiva, de Países en Vías de Desarrollo donde las condiciones de vida son muy duras y donde “una vida no vale nada”.

Ellos no vienen a quitarnos el trabajo sino a trabajar en aquellos sectores y a realizar aquellas actividades que nosotros nos negamos a desempeñar, sobre todo  en la agricultura y en la construcción.

Vienen a ganarse la vida, a ahorrar y a mandar a sus familias el mayor dinero posible para conseguirles cierto bienestar con la ilusión de algún día poder traerlos a nuestro país y poder vivir como lo que son...una familia.

Por otra parte, nuestra pirámide poblacional tiene forma de pagoda, con lo que en un futuro no muy lejano seremos muchos los ancianos y no tanto los jóvenes que realicen una actividad laboral, con lo que la pirámide poblacional estará invertida.

Si somos capaces de atraer al inmigrante trabajador y a su familia, esto puede cambiar ya que luego serán los hijos de estos inmigrantes los que trabajen, los que coticen y paguen impuestos  y los que soporten el gasto público.

Tenemos que luchar contra la ilegalidad, contra la precariedad, contra el empleo sumergido, contra aquellos empresarios que se aprovechan de las miserias humanas de esta gente,…, y debemos hacerlos cotizar para que no supongan una mayor carga social.

Son gente que viene de países lejanos, con una cultura muy rica, diferente, y nos podemos enriquecer mucho de ellos. No nos perdamos esta oportunidad…”


sábado, 1 de julio de 2017

Sensaciones.-

Sensaciones.-

Últimamente creo que me estoy haciendo mayor, motorísticamente hablando.

Ya no importa la potencia de la moto, ni su volumen, ni todas esas cosas mecánicas que siempre he tenido en cuenta.

El par motor, la relación peso/ potencia, los cavallos... últimamente carecen de importancia, que lo importante son las sensaciones que te de la moto, y no su ficha técnica.

Montar en moto se ha convertido en algo unipersonal e íntimo, de salir con unos pocos, muy conocidos, lejos de presiones de grupo y lejos del que le gusta correr, del que hace correr al que le gusta correr, del lento, del que se pierda, del que necesita ir el primero, del que le gusta ir el último, del que es impuntual y de al que siempre le faltan 50 céntimos a la hora de pagar.

Últimamente montar en moto se ha convertido en una fusión entre el paisaje, la carretera, mi moto y mi mente y cuando  consigo esa fusión, soy consciente de mi felicidad y solo intento alargarla lo máximo posible.

Me gusta ir "pisando huevos". Me gusta la puntualidad. Me gasta salir sin planes e ir improvisando. No me gusta esperar. Valoro la compañía del amigo muy por encima de sus destrezas en la moto. Valoro la calidez y la cercanía. La lealtad y la discreción. Me gusta la gente espléndida. Valoro la gente que conduce de manera segura y en esta afición tan grande como es la moto, me he vuelto selectivo... y simplemente creo, que me he vuelto mayor, al menos, motorísticamente hablando.

También han dejado de gustarme esas concentraciones donde está la música tan alta, esa gente que "va pasada" que me cuenta la misma historia cuatro veces y tampoco me gusta esa gente que lo suyo es lo mejor, que no escucha, que solo cuenta, que me roba mi tiempo y mi atención y que colapsa mis sentidos.

Así que creo que ha empezado un nuevo ciclo en mi vida, sin enterarme, al que defino de sensaciones, de plenitud y de libertad.