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jueves, 4 de octubre de 2018

Llana!!!


Llana!!!

Si quieres tener un maestro… quizás tu perro pueda serlo.

Su sencillez.
En invierno se pone al sol y en verano a la sombra.
Come al atardecer.
Así de sencillo.

Su lealtad.
Siempre pasea a tu lado.
Si va un poco adelante, siempre se gira para asegurarse que vienes detrás.
Aun siendo “una bestia” en la montaña, siempre acompaña su paso al tuyo.
Así de leal.

Su respeto.
Él funciona por manadas y su alfa, es quien lo pasea, juega y le da de comer.
Acarícialo fuertemente, que te sienta poderoso, fuerte, así sabrá que eres más fuerte que él y te ganarás…
Su respeto.

Su amor.
Cuando te sientes, se sentará a tu lado.
Si te ve triste, se sentará bajo tus piernas.
Te acompañará, te consolará.

Y ahí tienes unas bases sólidas para un estilo de vida basado en la sencillez, la lealtad, el respeto y el amor… que no suena nada mal.

Quizás no esté mal dejarte enseñar por tu perro.
Quizás no esté mal ser un poco como tu perro.
Quizás no esté mal… dejarte ayudar por tu perro.


1 comentario:

  1. A veces nos complicamos la vida innecesariamente, a veces lo más sencillo es lo más importante. No sabemos lo que tenemos hasta que lo echamos de menos. Un amor incondicional no lo tiene cualquiera,eres muy afortunado. Un saludo

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